La Segunda Revolución Industrial



segunda revolucion industrialDavid Landes aclaraba que la expresión “Revolución Industrial” solía utilizarse para hacer referencia a cualquier proceso de cambio tecnológico acelerado, y que en este sentido se hablaba de una segunda y de una tercera revolución industrial.

Mientras que la primera fue acompañada de profundas transformaciones económicas y sociales, la segunda o la tercera consistieron sólo en etapas de innovación tecnológica sin que se modificaran los rasgos más característicos de la Primera Revolución Industrial, es decir, la mecanización y el sistema de fábrica.

Por ende la expresión “Segunda Revolución Industrial” hace referencia al conjunto de innovaciones técnico-industriales, fundadas en el acero barato, la química, la electricidad, el petróleo, el motor de combustión interna, la nueva empresa moderna, y los nuevos tipos de gestión del trabajo y organización industrial, que emergen durante el último tercio del siglo XIX. [transforma la producción de una economía industrializada otorgando crecimiento económico]

Desde el aspecto tecnológico, se pueden distinguir dos tipos de innovaciones de carácter múltiple; RADICALES E INCREMENTALES: que corresponden a las macroinvenciones y las microinvenciones.

Radicales; Una ruptura capaz de iniciar un rumbo tecnológico nuevo. Introducen productos y/o procesos productivos nuevos. [pueden dar nacimiento a toda una industria, abrir un nuevo mercado o inaugurar otro tipo de organización industrial]

Incrementales; Sustentan un incremento en la producción por medio de la productividad. [mejorar la eficiencia de la técnica, mejorar la producción o la precisión de los procesos]

En su conjunto conforman una verdadera innovación tecnológica, terminan por englobar a toda la economía; en su conjunto las innovaciones radicales e incrementales interrelacionadas configuran un tipo de dinámica de la revolución, que sigue una lógica denominada “paradigma tecnológico”. Este paradigma termina por guía el comportamiento de los agentes económicos convirtiendose en el sentido común de sus desiciones y emprendimientos, ya que posibilita predecir la evolución y el sentido de los costos relativos en la mayoría de los insumos y procesos empleados; previendo bajas y altas por periodos específicos.

*Debate de expertos; dos corrientes principales;

“science push” (vinculada al pensamiento Schumperiano de Scgumpeter), Un modelo líneal que presenta la artículación “Invento- Innovación-difusión”. Para ella, el avance científico y la aplicación de la ciencia en la innovación son el motor del avance y los cambios tecnológicos.

“demand pull” (pensamiento neoclásico), Se centra en la demanda del mercado, las inversiones de capital, y su relación con el nacimiento de las innovaciones.

[Con la Segunda Revolución Industrial se da el paso de la empresa personal a la empresa burocrática].

La innovación tecnológica

Las innovaciones tecnológicas de la Segunda Revolución Industrial, fueron para los contemporáneos, factores que, en primer lugar, sirvieron para actualizar y relanzar la tecnología de la Primera Revolución Industrial a través de una serie de perfeccionamientos en la tecnología de vapor y la del hierro por medio del acero y las turbinas, así como también en la producción y el consumo del carbón.

El Carbón

El carbón como un insumo básico y barato, mantuvo a lo largo de la industrialización del siglo XIX la supremacía absoluta como fuente de energía. Su privilegiada posición como recurso energético se mantuvo hasta la Primera Guerra Mundial. En Europa el uso del carbón fue desplazado hacia mediados del siglo XX a un segundo lugar por el uso del petróleo, este mismo acontecimiento surgió en Estados Unidos antes de la Segunda Guerra Mundial.

De una edad de hierro a una edad de acero

El acero es en realidad una variedad especial de hierro que contiene una pequeña cantidad de carbono. De manera que resulta menos frágil que el hierro fundido, pero más resistente y duradero que el hierro forjado, desde 1850 y fines de la década de 1870, la elaboración de acero fue objeto de notables innovaciones tecnológicas que permitió abaratar su costo de producción de un 50% al 70% (1850 a 1880), y emplearlo en la industria económica en niveles más altos.

La segunda mitad del siglo XIX puede ser caracterizada para toda la industria como la transición de una edad de hierro a una edad de acero, permitiendo afirmar que el acero dió el puntapié inicial de la Segunda Revolución Industrial.

Los raíles de acero para el ferrocarril duraban más y eran más seguros que los de hierro. El uso de laminados de acero para la construcción naviera permitió construir barcos más grandes, más ligeros, y más rápidos,y también acorazados de guerra. El uso de travesaños y vigas de acero hizo posible la construcción de importantes obras de ingeniería civil y de industrias pesadas. El acero no tardó en reemplazar al hierro en herramientas, máquinas y en cientos de productos.

La continuidad de la tecnología de vapor como fuerza motriz

La máquina de vapor mantuvo, como el carbón, aunque no en la misma intensidad y duración, el papel estelar de máquina generadora de fuerza motriz.

Las máquinas de vapor sirvieron además de la producción, en gran medida para la transportación, utilizadas en locomotoras y barcos de vapor, aunado a esto constituyeron una importante influencia en la generación de la energía eléctrica, gracias al desarrollo de la turbina de vapor.

En el siglo XIX y principios del XX era utilizada prácticamente en toda la industria, hasta que la necesidad de incrementar la productividad y disminuir las limitaciones de esta misma, contribuyeron a un cambio en uso de energías alternas como el petróleo y la electricidad.

El petróleo y el motor de combustión interna

Sus primeros pasos en la inclusión productiva, tienen lugar en la segunda mitad del siglo XIX, comparado con el carbón, el petróleo tiene mayor poder calorífico, es de más fácil transportación, y presenta un aspecto de uso más amplio, potente y diversificado.

Hacia 1859 comenzó su explotación comercial en los Estados Unidos, al igual que la electricidad, y el gas natural fueron utilizados primeramente como una fuente de iluminación. Así dos de sus derivados fueron el querosén para lámparas de aceites y lubricantes para maquinaria.

Hasta la primera década del siglo XX el petróleo tuvo usos limitados, hasta que la máquina de combustión lo convirtió, en la principal fuente de energía para todo equipo de transporte, hasta aquí otros dos derivados; la gasolina y la nafta adquirieron la importancia que hasta ahora conservan, cuando en un principio se conocían como subproductos de desecho.  La industria automotriz despegó como innovación radical usando el motor de combustión interna y ello ocasionó cambios en el nivel de urbanización, con ciudades cada vez más grandes.

La electricidad

En 1831 Michael Faraday, concluyó con el descubrimiento del fenómeno de inducción electromagnética; esto es, la generación de corriente eléctrica haciendo girar un imán dentro de una bobina de cable, construyendo con esto el primer generador manual de electricidad.

Con Thomas Edison y la visión industrial de J.P Morgan Jr, en Estados Unidos se comenzó con la sustitución del petróleo por la electricidad para la iluminación y que a su vez potencializó la diversificación del petróleo por parte de John D. Rockefeller, con el afán de mantener su poderío en la venta del petróleo.

Los motores eléctricos y equipos de maquinarias eléctricas fueron encontrando para los innovadores docenas de aplicaciones industriales, y los inventores estaban comenzando a pensar en los electrodomésticos. La electricidad podía ser utilizada para generar calor y también fue utilizada en la industria metalúrgica.

La comunicación primeramente por el telégrafo y posteriormente el teléfono con las comunicaciones radiofónicas se vieron desarrolladas gracias a la electricidad, la cinematografía que aparece en este contexto, aparece en estos años.

Nacen así grandes empresas de material eléctrico, como Philips Siemens, General Electric, Westinghouse y otras más.

La industria química

La ciencia química demostró ser especialmente prolífica en el nacimiento de innovaciones, nuevos productos y procesos y procesos productivos. Fue al igual que la electricidad, un sector donde se manifestó el papel decisivo de la investigación científica como factor de crecimiento.

Un ejemplo de los sectores económicos que la industria química abre son; los colorantes sintéticos, la industria farmacéutica, los explosivos, las fibras y el caucho sintético.

En la rama alimenticia, la innovación química tuvo dos direcciones; por un lado en la agricultura en la elaboración de fertilizantes artificiales, y por el otro la producción, procesado y conservación de alimentos, a través de los métodos de pasteurización de la leche, de refinación de azúcar, de envasado de latas esterilizadas; dando lugar a la “Agricultura Científica”.

Fuente:
María Inés Barbero. (2001). Historia económica y social general. México: Macchi.